
Richard Childress refleja el legado y el futuro que se perdió
Es una verdad pesada y silenciosa que surgió este fin de semana en Michigan International Speedway. Richard Childress se presentó ante los medios de comunicación para no celebrar una victoria, sino para confirmar lo que debería haber sido: se anunció una prórroga del contrato, asegurando el futuro de Kyle Busch con Richard Childress Racing hasta 2027. El piloto de 41 años estaba, por todas las cuentas, sintiendo una renovada confianza en el rendimiento del equipo, creyendo que tenía la maquinaria para perseguir un punto posttemporal este año.
Tras la trágica pérdida de Busch el 21 de mayo debido a la neumonía severa y la sepsis, la realidad de la situación ha estado imponiendo profundamente al dueño del equipo de RCR. Childress habló de un vínculo que trascendió la pista, recordando las cazas y conversaciones compartidas sobre el futuro, no sólo para el equipo, sino para el hijo de Busch de 11 años, Brexton. Es un dolor que Childress sabe muy bien, habiendo soportado previamente la pérdida de Dale Earnhardt.
Avanzando, Austin Hill seguirá pilotando el No. 33 Chevrolet para el resto de la temporada. En cuanto al número 8 que Busch condujo, Childress ha dejado claro que el número está reservado para Brexton Busch si llega a la Serie de Copas, un testamento al respeto que se mantiene por el legado familiar. Richard Childress sigue seguro de que el hombre que llama a uno de los mejores pilotos de la historia tomará un día su lugar legítimo en el Salón de la Fama NASCAR.



