

Red Bull no encuentra magia en las actualizaciones austriacas
Estaba destinado a ser un escaparate en casa, pero el viernes en Austria demostró ser un dolor de cabeza para Red Bull. A pesar de traer un paquete de actualización significativo —con cambios en el suelo y la suspensión trasera— el coche no se siente como la revolución que podrían haber esperado. De hecho, Isack Hadjar fue contundente sobre la situación, afirmando, "No es un coche completamente diferente, para ser honesto. Se siente como lo habitual".
El día fue obstaculizado por gremlins mecánicos, con Max Verstappen sufriendo una parada de pit en FP1 y un número de asiento más adelante, mientras que Hadjar estaba restringido a sólo 11 vueltas en la sesión de apertura debido a problemas de coche. Ambos pilotos se enfrentaron a una falta de agarre en la curva 3, una sección de la pista donde el equipo suele sobresalir. Hadjar, de 21 años, terminó FP2 en P7, mientras que Verstappen registró un acabado P4 en ambas sesiones.
El Director Técnico Pierre Wache admitió que la transición ha sido difícil, señalando que tales cambios extensos inevitablemente traen complicaciones. Sin embargo, sigue siendo optimista, insistiendo en que "el potencial está ahí" y señalando un ritmo prometedor de largo plazo en comparación con Barcelona. Ya sea que puedan cerrar la brecha a Mercedes y Ferrari sigue siendo la gran pregunta que se dirige al sábado; por ahora, como lo dice Hadjar, el equipo simplemente necesita "hacerla clasificada".



