

Cuando la pantalla de plata y los circuitos chocan en Mónaco
Es imposible exagerar lo profundamente que las calles del Principado han impregnado nuestra imaginación colectiva. Desde 1950, este circuito ha sido más que un local de F1; es un escenario que ha exigido la atención de todos los directores de Hollywood a los músicos de clase mundial.
Tome el absurdo puro de Iron Man 2, donde Stark Industries entró en el Gran Premio Histórico de Mónaco, o la extraña realidad de la 12a promoción de diamantes del Océano 2004, donde Christian Klien se estrelló y perdió una gema de $250.000 en la nariz de Jaguar. Hemos visto la clase magistral de Jackie Stewart en el documental Weekend de un Campeón de 1971, y hasta hemos visto Charles Leclerc canal su carrera casera en composiciones de piano como MON23 y MC24.
Ya sea el clásico Grand Prix de 1966 con leyendas como Jim Clark y Juan Manuel Fangio, o el nombre de Bad Bunny Max Verstappen y Sergio Perez en su hit track "MONACO", el allure es innegable. Incluso el mundo de la animación rindió homenaje, con Phineas y Ferb "Live and Let Drive" refiriéndose a la icónica Fairmont Hairpin y el seis ruedas Tyrell P34, conducido famoso por Jody Scheckter y Patrick Depailler. Resulta que para los cineastas y artistas por igual, no hay un telón de fondo como el que fue anfitrión de la victoria de Bruce McLaren en 1962.



